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¿Bajó la pobreza?

Si bien el número del INDEC asegura que el índice cayó al 38,1% en el segundo semestre de 2024, el consumo y los bolsillos no lo verifican. La explicación radica en distintos fenómenos que relativizan la “buena noticia” que el Gobierno festejó de antemano.

Redacción Canal Abierto | El 38,1% de pobreza durante el segundo semestre de 2024 que acaba de publicar el INDEC contiene en sí mismo un dato saliente: una baja significativa (-14,8 puntos porcentuales) desde el 52,9% del primer semestre de 2024.

La indigencia, por su parte, fue del 8,2%, lo que significa una disminución de 9,9 puntos porcentuales, de los 18,1% que había en el primer semestre. En números, en la Argentina hay 11.337.979 personas pobres y 2.451.657 personas indigentes.

El dato, más que alegría, genera extrañeza, ya que la situación de incipiente bonanza no se verifica en las calles, ni en los salarios, ni en el consumo que en febrero cayó 9,8% y lleva 15 meses seguidos de retracción.

La explicación del fenómeno, desde diversos sectores, es que el número es consecuencia de una “limitación metodológica”, la misma sobre la que se viene alertando hace tiempo y que podría estar midiendo a la baja también la inflación.

El problema es la canasta básica de bienes y servicios que usa el INDEC como referencia para medir la pobreza, que data de 2005.  En ella, hay algunos de los componentes que se han encarecido mucho y que hoy están subrepresentados.

“Los servicios públicos (electricidad, gas, agua, transporte, comunicaciones) tienen un peso dentro del IPC menor al que los parámetros actuales de consumo representan en la actualidad. Entonces de ahí es que surge esa sensación de que la inflación está desacelerando pero a mí me sigue sin alcanzar la plata”, detallaba Haroldo Montagu, de la consultora Vectorial, en diálogo con Canal Abierto.

Otros analistas sostienen que ese 52,9% fue un incremento producto de las propias políticas del gobierno de Javier Milei, y que luego de cierta estabilización de los precios luego de la brutal devaluación de diciembre, la pobreza volvió a niveles similares a los del segundo semestre de 2023 (41,7%).

Sobre esto, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), aseguró que la forma de bajar el número ocasionado por ese primer cimbronazo fue el uso de la apreciación cambiaria como herramienta para contener la inflación, lo que permitió “una reducción temporal de la pobreza”. Es por eso que su sostenibilidad está condicionada a la estabilidad del tipo de cambio. “Si la presión sobre el dólar aumenta y el Gobierno se ve forzado a devaluar, los precios—en especial los de los alimentos—podrían dispararse, deteriorando el poder adquisitivo y revirtiendo los avances en la reducción de la pobreza e indigencia”, advierten.

Por otro lado, un estudio de la consultora de Fernando Moiguer asegura que la clase baja —establecida para una familia en ingresos entre $500.000 y $980.000— asciende al 50% de la poblaciónde los cuales 19% están en el piso de la pirámide. La clase media, en tanto, se ha reducido al 44% de la población (ingresos entre $1.300.000 y $2.750.000). El 6% restante de la población, la clase alta, obtiene ingresos mensuales de $8.000.000 en promedio y en lo que va de la Era Milei a duplicado sus ingresos, muy por encima de la inflación.

 

 

Fuente: https://canalabierto.com.ar

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